El Complejo Lagunar de Manjavacas: comparación noviembre 2024 vs noviembre 2025
Noviembre 2024-2025

Menor pluviometría y sequía prolongada en la zona, lo que reduce la recarga natural del humedal.
Estos cambios no son casuales. Son consistentes con las tendencias que ya se habían detectado en otras comparativas recientes del humedal (como la de septiembre de 2024 vs septiembre de 2025): descenso acusado del nivel de agua, salinidad elevada, suelos resecos y orillas degradadas.
Altas temperaturas y evaporación durante el verano o el otoño, que aceleran la pérdida de agua superficial. Así estaban en el año 2023
Falta de aportes subterráneos significativos o residuales insuficientes, agravando la escasez hídrica en un humedal que depende precisamente de esas entradas.

La comparación de noviembre 2024 vs noviembre 2025 de Manjavacas es una señal clara de deterioro: el humedal está mostrando síntomas de estrés hídrico importante. Esto no sólo afecta al paisaje —menor agua visible, orillas secas—, sino que tiene consecuencias dramáticas para la biodiversidad que depende de él.
Si esta tendencia se mantiene, se corre el riesgo de perder los picos de biodiversidad histórica: en años favorables han llegado a registrarse decenas de miles de aves en el complejo.


Este caso refleja cómo los humedales estacionales se están convirtiendo en “termómetros naturales” del cambio climático y de la presión sobre los recursos hídricos. Proteger su equilibrio implica gestionar el agua de forma sostenible, cuidar los aportes subterráneos o residuales, y valorar su papel ecológico antes de que muchos de sus valores se pierdan definitivamente.



