Tarde de otoño, cámara en mano
Cada día más grullas


¡Así es! Las grullas comunes (Grus grus) llegan a La Mancha cada otoño para pasar el invierno en sus humedales y dehesas, principalmente entre noviembre y febrero. Vienen desde sus áreas de cría en el norte de Europa y Rusia, buscando climas más templados y lugares con alimento suficiente.
¿Sabías que la grulla común tiene una «trompeta» integrada en el pecho?
Su sonido característico, un trompeteo fuerte y resonante que se puede oír a kilómetros de distancia (conocido como «gruir»), no se debe solo a sus cuerdas vocales.
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El secreto anatómico: Su tráquea es extraordinariamente larga. En lugar de ir directamente de la garganta a los pulmones, se enrolla como una manguera o un saxofón dentro de la quilla (el hueso del esternón).
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La función: Esta estructura enrollada actúa como una caja de resonancia natural, amplificando el sonido y permitiéndoles comunicarse eficazmente mientras vuelan a gran altura o en medio de ruidosas bandadas de miles de individuos.

En La Mancha, algunas de las mejores zonas para observarlas son los humedales de Tablas de Daimiel y Lagunas de Villafáfila, así como otros espacios naturales con agua y tierras de cultivo abiertas donde pueden encontrar grano y bellotas, sus alimentos favoritos en esta época del año. Durante el invierno, estas grullas forman grandes bandadas y ofrecen un espectáculo impresionante al amanecer y al atardecer, cuando vuelan en formaciones en «V» o hacen paradas en sus zonas de descanso.

La llegada de las grullas es todo un acontecimiento en La Mancha, y también un indicador del cambio estacional. Es común que los aficionados a la ornitología y la naturaleza acudan a observarlas y fotografiarlas, especialmente porque en primavera estas aves migran de regreso al norte para la época de reproducción.



