El Decálogo Ético de fotografía de naturaleza
El Decálogo Ético del fotógrafo de naturaleza
1. La seguridad del sujeto es lo primero
El fotógrafo debe reflejar fielmente las situaciones naturales. Se deben evitar sufrimientos, perturbaciones o interferencias en el comportamiento de los seres vivos.
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Regla de oro: La seguridad del sujeto debe primar siempre sobre la obtención de una imagen.
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Transparencia: Si se fotografían animales en cautividad o plantas cultivadas, debe especificarse claramente.
2. El conocimiento minimiza el impacto
No basta con dominar la técnica fotográfica; es crucial documentarse sobre la biología y el comportamiento de las especies. El conocimiento ayuda a amortiguar los impactos negativos en el entorno. Se recomienda buscar el apoyo de personas experimentadas.
3. Cumplimiento de la normativa y permisos
El fotógrafo debe dar ejemplo con su actitud, obteniendo los permisos pertinentes, especialmente con especies protegidas, y conociendo la normativa de los espacios naturales protegidos.
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Es recomendable colaborar con la guardería forestal local.
4. Integridad del paisaje y flora
La conservación de los valores patrimoniales (geología, minerales, arqueología) prevalece sobre la foto.
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Sin rastro: No debemos dejar ningún tipo de residuo.
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Respeto vegetal: Es mejor apartar o sujetar ramas que cortarlas, incluso si son especies comunes.
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Camuflaje: Los escondites deben ocultarse con materiales inorgánicos, balas de paja o ramas secas.
5. Distancia y estrés
Debemos evitar la excesiva proximidad que cause estrés, intimidación o habituación a la presencia humana.
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Reclamos sonoros: El uso de cantos de aves está especialmente desaconsejado en época de cría por su impacto negativo.
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El fotógrafo debe aprender a reconocer los indicios de estrés en el animal y detenerse.
6. Protección en momentos vulnerables
Se debe prestar especial atención cuando los seres vivos son más vulnerables: nidificación, muda de plumaje o condiciones meteorológicas adversas.
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Fotografía de nidos: Se desaconseja totalmente. La alteración del entorno y la presencia visible del equipo pueden atraer depredadores o curiosos.
7. Alimentación y cebos
No es aconsejable alimentar a la fauna salvaje, ya que altera sus conductas, puede introducir enfermedades y causar accidentes.
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Cebos vivos: El uso de animales vivos con capacidad de escape limitada se considera una práctica poco ética.
8. No a la extracción del hábitat
No es recomendable extraer ejemplares de su entorno ni trasladarlos a otros lugares (estudios, terrarios) para fotografiarlos. Esto produce estrés, pone en peligro al animal y falsea las circunstancias naturales de la especie.
9. Fotografía en cautividad responsable
Si visitas centros con animales en cautividad, conoce y cumple su normativa.
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Evita la explotación: No acudas a lugares que prioricen el lucro sobre el bienestar animal o la educación.
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Etiquetado: El autor siempre debe indicar si la foto se tomó en cautividad o con libertad restringida.
10. Divulgación y denuncia
La postura de respeto y no intromisión debe ser divulgada a través de nuestras exposiciones y reportajes. Asimismo, ante cualquier infracción o actuación ilegal de otros fotógrafos, es nuestro deber informar a las autoridades.
Conclusión
Este código ético es una declaración de principios que AEFONA insta a asumir como un compromiso personal. Como fotógrafos, debemos mantener los más altos estándares de integridad para ser un ejemplo, especialmente para las nuevas generaciones.
Recordemos que, según la normativa europea y el Tratado de Lisboa, los animales son reconocidos como «seres sensibles y no meras cosas». Nuestra pasión por capturar su belleza nunca debe ir en detrimento de su bienestar.
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