Aves de los campos machegos

Mirlo Común

Mirlo común, foto realizada en Abril de 2021

(Turdus merula)

Pájaro relativamente grande y de cola larga, muy extendido y habitual, y, por ello, una de las aves más populares y conocidas. Posee tonos uniformes
oscuros, negros en los machos y pardos en las hembras. Resulta común en toda la Península Ibérica, Baleares y Canarias, donde ocupa todo tipo de
zonas cubiertas por árboles y arbustos, incluyendo también parques y jardines del interior de ciudades y pueblos.

Identificación

Túrdido de mediano tamaño y con aspecto muy característico. De tonos uniformes y oscuros, el macho luce color negro, con el pico y el anillo ocular anaranjados (dibujo 1), mientras que la hembra es marrón oscura, con el pico amarillento o parduzco (dibujo 2). Exhibe un vuelo ágil y directo, frecuentemente a baja altura, entre matorrales y zonas de vegetación enmarañada. Posado en el suelo, anda a saltos, y cuando se para muestra una pose muy erguida.

Canto

Aflautado y melódico, resulta muy agradable y melancólico. Consiste en una larga sucesión de estrofas breves y variadas, con un típico final agudo. Esta es una de las aves que más tempranamente comienzan a cantar, a veces ya desde finales del invierno. Tiene un reclamo de alarma particular, compuesto por una sucesión de notas agudas, emitidas de forma acelerada y subiendo de tono. Cuando se levanta espantado, lanza un cacareo muy característico.

Hábitat

 

Ocupa un amplio abanico de ambientes, incluyendo zonas forestales, mosaicos agrícolas, formaciones de matorral, algunos humedales, y parques y áreas ajardinadas en el interior de núcleos urbanos. Gusta de zonas cubiertas por árboles y matorrales, y escasea en los sectores más secos, donde se acantona en sotos y huertas. Está presente desde el nivel del mar hasta los 2.200 metros de altitud que alcanza en el Sistema Central. Las mayores densidades se registran en alcornocales, dehesas y cultivos de frutales de la región mediterránea.

 

Alimentación

 

Se alimenta principalmente de insectos y lombrices, así como de frutos diversos, especialmente en otoño e invierno.

 

Reproducción

 

El periodo de reproducción se prolonga de marzo a julio, con posibilidad de realizar dos o tres puestas anuales (ocasionalmente hasta cinco). El nido, construido por la hembra con la ayuda del macho, consiste en una taza de hierbas y hojitas, tapizada de musgos y barro. Los enclaves de nidificación habituales incluyen las ramas de pequeños árboles y arbustos, y, más raramente, otro tipo de sustratos (muros, agujeros de cortados, suelo…). La puesta consta de dos a seis huevos, de color azulado y más o menos moteados de pardo-rojizo, que incuba la hembra durante 13 días. Los pollos son cuidados por ambos progenitores hasta las tres semanas de edad, aunque pueden volar a los 13 días.

 

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